
La brasileña Thaís Jussim, de 26 años, es quien está tras esa trabajada armadura, que requirió medio año para ser completada, además de 73 luces LED y 350 dólares en materiales. El traje pesa más de 10 kilos, y según su creadora y portadora no resulta demasiado cómodo, pero es que entonces ya sólo faltaría pedirle que el modo Morph Ball funcionara.
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